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Janpaul Echevarría Laguer nació a los cinco meses de gestación en el Hospital San Antonio de Mayagüez. Al mes y medio de nacido sufrió un derrame cerebral, debido a su condición de bebé prematuro según los doctores. A sus ocho meses es dado de alta, no sin antes haber pasado por un sinnúmero de pruebas y terapias que se realizaba en el Centro Médico de Río Piedras, ya que las mismas no estaban disponibles en el área oeste. Sus padres, residentes de Aguadilla, trasladaban al niño a tan corta edad con el fin de su progreso en mente.
Una vez en su hogar, y al cumplir su primer año, todavía Janpaul lucía pequeño como un bebé y presentaba poca movilidad. Fue entonces que su pediatra recomendó consultar al Sistema de Servicios de Intervención Temprana “Avanzando Juntos”, un programa del Departamento de Salud que dirige sus esfuerzos a aumentar las oportunidades para el máximo desarrollo del potencial de los infantes de 0 a 36 meses de edad con retraso en el desarrollo y sus familias. Luego de la evaluación correspondiente, recomendaron terapias a domicilio cada dos semanas para apoyar su desarrollo. “Durante este proceso, el terapista me sugiere llevar a Janpaul al neurólogo, quien luego de estudiar los resultados de un CT Scan previo, lo diagnostica con Leucomalasia. Me quedé tranquila al saber que con las terapias y el cuidado necesario, mi hijo iba a mejorar”, comenta su progenitora, Elvia Laguer.
Mientras el niño se beneficiaba de las terapias de “Avanzando Juntos”, también fue matriculado en el Centro ESPIBI para lograr un mayor avance dentro de su ritmo de crecimiento. Gracias a la terapia física en este centro de rehabilitación, Janpaul comenzó a voltearse, estirar más sus piernas y soltar los bracitos que siempre tenía pegaditos al cuerpo. Esta rutina continuó hasta cumplir los dos años y ocho meses cuando su madre inició las gestiones para ingresarlo al programa de Educación Especial del Departamento de Educación. La evaluación certificó que era candidato y, tras una búsqueda de un lugar cercano a la residencia para obtener este servicio, llegaron a CANII.

En CANII, y a sus tres años, empezó la fase de terapia física, ocupacional y del habla que recibe hasta la fecha. Desde entonces su progreso es evidente. Aunque a sus cinco años habla poco, ya sabe las vocales, los números, los colores, los días de la semana y está aprendiendo los meses. “Cuando llegó tenía poco control de su cabeza y tronco, pero al día de hoy tolera la posición sentado con soporte de mano de alguien”, indica su terapista física Jessica Goetz.
Tanto Centro ESPIBI como CANII son instituciones sin fines de lucro afiliadas a Fondos Unidos, las cuales ofrecen servicios a niñas y niños como Janpaul para ayudarlos a alcanzar su desarrollo óptimo. Con tu aportación mediante el descuento voluntario de nómina, tú lo haces posible. ¡Gracias por Vivir Unido!
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